viernes, 9 de agosto de 2013

El Rámadan más difícil

Musulmanes ayer rezando en el polideportivo del Infante | Vídeo: Raúl H. / José M. Pérez | La Verdad.

Fuente: La Verdad | J.P. Parra
Catorce años hace que Abdelmalek Chacha dejó su pueblo, en los alrededores de Marrakech, para asentarse en Murcia. Aquí nacieron-hace cinco años- sus dos hijos gemelos, que como dos gotas de agua corretean por la explanada del pabellón polideportivo del Infante mientras su padre saluda a los amigos. También aquí, hace 13 meses, tuvo a su pequeña, que disfruta de su chupete en el carrito. Más tiempo todavía -15 años- lleva en España Rachid Kasuoad, que de momento da gracias porque la crisis no se ha llevado por delante su trabajo de vigilante de seguridad en Los Alcázares.
Como todos los años, Abdelmalek y Rachid no han faltado a su cita con la fiesta de Aid el Fitr en el amanecer que marca el final del mes del Ramadán. A las ocho de la mañana, la voz del muecín ha rasgado el cielo en el barrio del Infante de Murcia, mientras decenas de musulmanes iban llenando el polideportivo, donde la Federación Islámica de la Región (FIRM) organiza el más multitudinario de los rezos que se celebrarán por toda Murcia. Es una imagen que se repite desde hace más de una década, cuando nació una extensa comunidad musulmana fruto del 'boom' de la inmigración. Según los últimos datos del padrón municipal, en la Región viven unos 60.000 marroquíes. Pero también hay un número importante de argelinos, senegaleses, malienses, nigerianos. En total, al menos 75.000 musulmanes residen en Murcia.
«Las cosas van mal»
La crisis, sin embargo, ha menguado la comunidad, y eso se nota incluso en el número de asistentes al Aid el Fitr, algo menor que otros años. Claro que también influye la época de vacaciones, que muchos pasan en Marruecos. Este ha sido el Ramadán más difícil para muchos. Aunque todavía no se ha producido un éxodo al país de origen tan masivo como el que se está viviendo en otras comunidades de inmigrantes (fundamentalmente la ecuatoriana) muchos marroquíes han hecho las maletas. «Mi hermano llevaba aquí más años que yo, pero se ha vuelto a Marruecos porque no encontraba trabajo. Se fue al paro y no había manera», cuenta Rachid Kasuoad. Él ha corrido mejor suerte y conserva su empleo. No puede decir lo mismo Abdelmalek Chacha, que tiene que alimentar a su mujer y a sus tres hijos con lo que va ganando en jornales en el campo. «Estuve 11 años en un restaurante, pero me echaron y ahora solo encuentro trabajo días sueltos en la agricultura». Las «cosas van mal», resume preocupado.
Pero el Aid el Fitr es un día de fiesta, y las dificultades se olvidan por unas horas. Han acudido al rezo con sus mejores galas -ellos con chilaba o traje y ellas con 'hiyab' de colores- y tras la oración se forman los corrillos. Se habla de todo: la familia, la salud, el trabajo. También de las últimas noticias. Por ejemplo, del arresto en Murcia del pederasta Daniel Galván, que cumplía condena en Marruecos hasta que Mohamed VI le concedió el indulto. «Es un error del Rey y del Gobierno. Ese hombre tiene que cumplir su pena», sentencia Rachid. «Menos mal que lo han detenido ya», apostilla Abdelmalek. Después de los saludos, el Aid el Fitr sigue en los domicilios. Toca un copioso desayuno a base de dátiles, dulces, zumo y leche. También habrá llamadas a Marruecos para felicitar a la familia que sigue en el país de origen, y reparto de regalos. Las apreturas económicas no dejarán a los gemelos de Abdelmalek sin sus dos camisetas idénticas.

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