sábado, 21 de julio de 2012

El Ramadan de la familia Abdelkrim

Fuente: La Verdad

Abstenerse de la comida, bebida, sexo y cualquier conducta inmoral desde la salida hasta la puesta del sol, para dedicar ese tiempo a la oración y meditación, es la base principal de la celebración musulmana llamada Ramadán, que comenzó ayer y finalizará el 19 de agosto. Puede parecer un díficil sacrificio, pero para Habj Abdelkrim y su familia es la época más importante y dichosa del año. «Es muy gratificante comprobar cómo la fuerza de Dios te ayuda a pasar esos días».
Habj Abdelkrim es un musulmán de 53 años que vive en Murcia desde 2003. Regenta una tienda en el barrio de San Andrés y vive con sus tres hijos. Juntos, y pese a estar muy lejos de su tierra, no olvidan sus costumbres, y un año más se dispusieron ayer a iniciar la celebración en familia del Ramadán.
Durante la primera noche de esta festividad tomaron unidos el 'iftar', una cena en grupo donde es común encontrar dátiles y otros frutos secos. Un encuentro familiar que repetirán tras cada día de ayuno para reponer fuerzas. «Es el momento de la jornada en el que obtenemos el suministro de azúcar que el cuerpo necesitará para afrontar la ausencia de alimentos y bebidas, que no nos estarán permitidos a lo largo de la siguiente jornada», precisa Habj Abdelkrim. En no pocas ocasiones también se levantarán antes de que salga el sol para tomar un desayuno 'suhur', previo al comienzo del período de abstinencia.
Los ancianos, viajeros, mujeres embarazadas o enfermos pueden, dada su mayor fragilidad, romper el ayuno y compensarlo más tarde mediante la realización de obras de caridad. Los jóvenes empiezan a ayunar desde la pubertad, aunque algunos escogen hacerlo incluso antes. Un momento que se convierte en una fiesta muy especial, tal y como recuerda Abdelkrim. «Nos reunimos toda la familia y se compra un traje elegante al niño que realiza el Ramadán por primera vez. Supone una gran emoción»,
Habj Abdelkrim y su familia se disponen a degustar el 'iftar', anoche, en su casa de Murcia
Aunque este acto de fe sea costoso, Abdelkrim asegura que también es beneficioso para la salud, ya que permite eliminar toxinas e impurezas del cuerpo. Su principal aportación, sin embargo, es otra. «Al renunciar, aunque sea durante un corto tiempo, a los placeres mundanos, comprendes mejor el valor de los alimentos y las dificultades de los que carecen de ellos», explica convencido.
Es el momento más esperado del año para él y los suyos, cuando tienen una mayor convivencia y dan mayor muestra de sus valores. «Es nuestra autopurificación», se emociona Abdelkrim. Con el 'Eid ul Fitr' finaliza esta celebración. Será el día en el que disfrutarán de una gran comida, en la que no faltarán el pollo y el cordero, así como una abundante bebida. Conmemorarán así que sus creencias siguen vivas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario