miércoles, 21 de septiembre de 2011

«La gente defendía sus casas con palos y cuchillos en la revolución»

María José Baeza Pamies. Bailarina torrevejense afincada en Egipto 

 
Fuente: laverdad.es 20.09.11
María José es una joven bailarina torrevejense que desde el mes de diciembre trabaja en el Ballet de la Ópera de El Cairo. Después de presentarse a mucha audiciones una casualidad le permitió encontrarse con una oferta de Egipto. Esa misma casualidad quiso que viviera en primera persona los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en el país de los faraones.
- ¿Por qué se inició en el mundo de la danza?
- De pequeña me detectaron que tenía los pies planos y el pediatra le dijo a mi madre que debía hacer ballet o gimnasia rítmica para corregirlo. Empecé con Agustina Esteve para luego compaginarlo también con la Escuela Municipal.
- ¿Cómo fueron evolucionando sus estudios de baile?
- A los dieciseis años mis profesoras me preguntaron si quería salir fuera para estudiar ballet porque Torrevieja se me quedaba pequeña si quería seguir progresando, así que realicé las pruebas de acceso para el conservatorio de Murcia. Desde antes ya tenía claro que quería ir a Madrid, así que cuando terminé en La Región, con la ayuda de una profesora que me indicó que fuera a una buena escuela privada en la que pude perfeccionar la técnica para luego presentarme a audiciones.
- ¿Qué le llevó a acabar trabajando en el Ballet de la Ópera de El Cairo?
- Empecé haciendo audiciones por Alemania y en todas las compañías me decían que era muy alta o que no tenía experiencia. Yo seguí haciendo audiciones pero un amigo que estudió conmigo en Murcia me habló de este trabajo en Egipto. Mandé mi curriculum a la directora, la compañía estaba precisamente haciendo una gira por España y después de verme me ofrecieron un contrato para venir. Así que en diciembre ya estaba aquí.
- ¿Cómo fueron tus primeros días en Egipto?
- Fue un poco rara. Al principio tenía muchas dudas porque no sabía muy bien donde me metía. Después de las primeras clases me gustó mucho la compañía y eso me tranquilizó. Aquí las clases son en inglés y en ese idioma me entiendo con los compañeros, pero la profesora suele hablar ruso o árabe. He empezado a aprender cosas básicas de árabe pero muy poquito, lo utilizo mucho en la calle, a la hora de coger un taxi o si voy a comprar. Pero aquí también se habla mucho en inglés gracias a que es una ciudad turística.
- Al llegar en diciembre experimentó muy de cerca el inicio de la revolución ¿Cómo vivió ese momento histórico?
- Cuando llegué ya le dije a mis compañeros que iba a pasar algo gordo. En la gente se notaba la crispación y el descontento con la situación, aunque no pensaba que empezaría nada más aterrizar yo. Al principio no me lo creía. Nosotros el primer día de la revolución teníamos que ir a trabajar, nos dijeron que no pasaría nada, pero al llegar a uno de los puntes para llegar al ensayo nos encontramos cuerpos de seguridad armados hasta lo dientes.
- ¿Cómo se desarrolló el día a día a partir de entonces?
- Dejamos de trabajar porque no podíamos circular con normalidad por la ciudad, la policía nos impedía cruzar ese puente y nos dijeron que no fueramos al trabajo. Los siguientes días estaban tirando gas lacrimógeno y había mucha presencia policial. Al llegar a casa nos enteramos a través de las noticias que había toque de queda y que no podíamos salir a la calle porque nos podían detener. Los días evolucionaron a peor, soltaron los presos de una cárcel y desde la ventana se podía ver a gente defendiendo sus casas con cuchillos y palos. Esos días fueron traumáticos porque en la calle se oían disparos y gritos, había tanques en la calle. Pasamos miedo y nuestros padres nos compraron unos billetes de avión para volver a España hasta que se aclare más la situación.

 

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