¿Están los musulmanes discriminados en España?

Fuente: Webislam/Red Safe World (17/8/2010)

Cuatro de cada diez musulmanes ha sufrido algún tipo de discriminación en el Estado español.


La Comisión Islámica de España, supuesto órgano interlocutor con el Estado español pero que realmente es una institución descafeinada sin entidad ninguna disuelta en múltiples luchas de poder internas.

Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de Naciones, el Reino de España es donde los musulmanes se sienten más discriminados y hablamos de más de un millón de personas que se calcula profesan la religión islámica en este País, entre inmigrantes que residen y trabajan en España y españoles musulmanes, los cuales no tienen por qué ser conversos ya que la segunda generación de musulmanes españoles tienen la nacionalidad plena al haber nacido en España; se trata de los hijos de aquellos primeros conversos de los años 70 o de inmigrantes que se nacionalizaron o sencillamente viven en España desde hace muchos años y donde han nacido sus hijos.

La mayoría se casaron con mujeres españolas, las cuales abrazaron la religión islámica, casándose además por el rito musulmán (muy pocas han conservado su fe católica aunque casi ninguna era practicante).

De todos modos, al parecer, no es el Estado español donde peor se sienten los
musulmanes, sino en Malta e Italia, probablemente los Países más católicos del Mundo lo que no quiere decir que las Iglesias cristianas promulguen la discriminación religiosa pero evidentemente, las personas de una honda fe católica heredada de sus padres y/o con escasa cultura siguen viendo a los musulmanes como “moros”, simplemente.

Pero veamos si ciertamente los musulmanes que se quejan de discriminación tienen razón o sencillamente no se han informado adecuadamente de cuáles son sus derechos y como denunciar los insultos o agresiones xenófobas.

Por otro lado, el hecho de ser católico practicante debiera estimular el respeto
hacia otras religiones ya que precisamente fue una de las consignas de Jesucristo, al menos en teoría.

El caso es que todavía hoy muchos cristianos y no cristianos, personas de a pie
pero también algunos que ocupan puestos de cierta responsabilidad, discriminan a los de otras religiones por ser minoritarias rallando en ocasiones el puro desprecio.

Cierto es también que la mayoría de los musulmanes no tienen ni idea de las normas y leyes con las que el Estado español garantiza el derecho de libertad de culto con lo que surgen asociaciones islámicas, algunas bastante extrañas y herméticas, incluso con sedes sociales inexistentes que se crean supuestamente para garantizar los derechos de los musulmanes pero cuya actividad no va precisamente por esos derroteros, siendo conocida la batalla que libran las diferentes federaciones islámicas españolas por conseguir una mayor representación o controlar la Comisión Islámica de España, supuesto órgano interlocutor con el Estado español pero que realmente es una institución descafeinada sin entidad ninguna disuelta en múltiples luchas de poder internas.

Estas federaciones y asociaciones están más preocupadas por sí mismas que
por ofrecer un servicio adecuado al más de un millón de musulmanes que viven en España; es más, la inmensa mayoría de los musulmanes desconocen la existencia de esas federaciones.

La realidad es que ni la mayoría de españoles saben ni sienten la necesidad de saber nada sobre las costumbres musulmanas que son las de un millón de personas con las que conviven. Ni los musulmanes, en su mayor número igualmente, se preocupan por conocer la legislación española que sin duda es una de las más avanzadas en cuanto a integración social y religiosa. ¿Cómo pueden quejarse muchos musulmanes de que se les trata mal cuando en sus Países de origen han sufrido, en ocasiones, verdaderas persecuciones, algo impensable en España?

Según la encuesta mencionada anteriormente, un cuarenta por ciento de musulmanes dicen haber sido víctimas de alguna discriminación en España durante 2008, por encima de la media europea, situada en un treinta por ciento pero cuando se les preguntó por qué no lo denunciaron, contestaron que no serviría de nada ya que por el simple hecho de ser de una etnia distinta no se les toma en serio. Esto es, decían que en España son racistas y en especial las Fuerzas de Seguridad, motivo por el que no denuncian los casos de discriminación. En cambio, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España realizó una encuesta sobre el racismo en España hace cuatro años y observó cómo el 62 % de los españoles no creen que los extranjeros les quiten trabajo aunque sí piensan que al aceptar sueldos más bajos hacen que el salario medio baje lo que perjudica también a los españoles. De todos modos, el 67 % opina que la violencia contra inmigrantes son hechos aislados e incluso un 86 % está a favor de que adquieran la nacionalidad española.

Ahora bien, el CSIC advirtió algo entonces que el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia viene igualmente observando en los últimos años: la discriminación en ámbitos como el laboral, el escolar o el acceso a la vivienda, aunque de modo callado, esto es, si se les pregunta a los que realizan los contratos o dirigen centros escolares o a los padres cuyos hijos van a clase junto a los de inmigrantes, casi todos dirán que no son racistas y que no tienen problemas en compartir con los inmigrantes cualquier recurso. En cambio, a la hora de la verdad, no dudan en mostrarse reacios a otorgarles la misma atención que le dispensarían a cualquier otro español.

De nuevo volvemos a la misma advertencia de antes; para nada esto quiere decir
que todos los españoles sean racistas, me remito únicamente a la apreciación del Observatorio del Racismo y la Xenofobia que cree que las relaciones vecinales entre españoles e inmigrantes no son iguales que con otros españoles, estando más vigilantes los españoles con respecto a su seguridad si sus vecinos son inmigrantes que si son compatriotas.

De todas maneras, el 65 % cree que es positivo que en España haya diferentes culturas, razas y religiones y además les parece inaceptable que se le impida a una niña musulmana que lleva velo islámico acudir a la escuela.

Un 85% está a favor de que traigan a su familia, un 91 por ciento que cobren el subsidio del desempleo y un 80 por ciento que voten en las elecciones municipales además de que la mayoría está de acuerdo en penar los insultos xenófobos.

Como vemos, en España no se es racista, en todo caso se desconfía de lo que no se conoce como ocurre en cualquier otro país o tal vez debiéramos recordar que donde sí que son verdaderamente fundamentalistas y se practica la discriminación incluso protegida por Ley es en muchos países árabes e islámicos con lo que, si bien resulta lamentable que haya elementos xenófobos todavía en la actualidad, en Europa, los inmigrantes musulmanes deben tener claro que en España existen mecanismos para evitar la discriminación por razón de raza, sexo, religión o ideología, algo que no sucede en la mayoría de sus países de origen.

No pocas veces, muchas asociaciones promarroquíes denuncian supuestos casos de intolerancia religiosa en un ejercicio de hipocresía notorio puesto que hace tan solo unos meses, el Gobierno marroquí expulsó de su país a cuatro cristianas evangélicas españolas, acusadas de proselitismo. Su “delito” fue que se reunían en pisos o casas con otras mujeres cristianas o interesadas en su mensaje, exactamente como hacen los imames en España donde no se expulsa a nadie porque hable de religión o se reúna con otras personas para transmitirles su mensaje doctrinal, siempre y cuando no se trate de reuniones clandestinas para hablar de terrorismo de corte islamista o cualquier otro tipo de violencia; en todos los demás casos, el derecho de reunión está garantizado por la legislación española, algo que como vemos, en Marruecos no sucede.

En una sociedad como la española, donde el acceso a la información es otro derecho garantizado y más si se trata de conocer los procedimientos y normas legales para evitar ser discriminado, alegar que no se les informa de cuáles son los cauces para denunciarlos es sencillamente un ejercicio de desidia puesto que tan solo han de ir a un juzgado y pedir información que seguro que se la dan y si en el juzgado les tratasen mal, pueden dirigirse al defensor del Pueblo de la Comunidad Autónoma en la que se encuentren o a nivel estatal que igualmente tramitarán su queja, amén de otros muchos mecanismos que en países árabes como Marruecos no existen; allí te expulsan directamente (en el caso de las evangélicas españolas, ni siquiera se le comunicó su expulsión al Consulado español).

Es verdad que los Cuerpos de Seguridad necesitan asesores en cultura arabo-islámica para que no cometan sus agentes ningún error en su trato con inmigrantes musulmanes ya que, por ejemplo, en el caso de la lucha contra la inmigración irregular, son musulmanas muchas de las personas que son detectadas en cayucos intentando atravesar el mar rumbo a España o detenidas ya en suelo español y si en un primer contacto con los agentes policiales éstos desconocen las más elementales normas de atención en cuanto a sus costumbres religiosas, el trauma que sufran los detenidos puede multiplicarse. Además, si se encuentran legalmente en España, para evitar igualmente actuar con desconocimiento ante denuncias por discriminación religiosa, los agentes deben también en estos casos contar con el asesoramiento permanente de expertos en cultura arabo-islámica; reiteramos que se está hablando de la minoría más importante en España, con más de un millón de personas.

Las Comandancias de la Guardia Civil y las Jefaturas Provinciales de Policía debieran contar todas con expertos en la materia que asesoren convenientemente en todos los casos en los que haya implicado algún musulmán, lo que no significa contar con traductores, que también son necesarios, sino con expertos profesionales en cultura, religión y civilización islámicas no siendo necesarios con el resto de religiones al ser mucho menos numerosas, aunque por supuesto deben recibir el mismo trato correcto, lo que garantiza la Constitución española.

No se entiende que los equipos de atención a los inmigrantes de los Cuerpos de Seguridad del Estado español no tengan formación ninguna en cultura arabo-islámica cuando la mayoría de los inmigrantes a los que atienden son musulmanes. No se trata de convertirse en musulmanes para poder entenderles o ayudarles mejor sino en tener los conocimientos necesarios para hacer un trabajo eficaz ya que se calcula que el seis por ciento de los musulmanes que viven y trabajan en Europa lo hacen en España.

De todas maneras, en la Península Ibérica (el antiguo al-Andalus para los musulmanes) no se ha llegado aún a las cotas de discriminación observadas en otros países como Malta o Italia. En contraposición, los Estados europeos más respetuosos con otras etnias, culturas y religiones son Bulgaria y Austria.

También en España, el índice de casos discriminatorios denunciados y confirmados es inferior a la media europea.

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