jueves, 3 de septiembre de 2009

La directora de Casa Árabe lamenta que la política internacional en el mundo islámico sea “más injerente que colaboradora”

Fuente: uimp.es
Santander, 1 de septiembre de 2009.-
La directora general de Casa Árabe-Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán (IEAM), Gema Martín, ha lamentado hoy que la política internacional en el mundo islámico sea “más injerente que colaboradora” y no contribuya a alcanzar una “solución justa” para las “causas” de estos países, sino que “las empeoren”.
Asimismo, explicó que debido a “experiencias tan injustas” como la ocupación de Irak por Estados Unidos existe “mucha rabia contenida” en el medio oriente. Martín hizo estas declaraciones en rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) donde dirige el Seminario ‘Islamismos en contexto: participación política, contestación y rebelión’, en la que intervino junto a la profesora del Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Barcelona Dolors Bramon.

Sobre la radicalización y el extremismo, la directora de Casa Árabe señaló que son cuestiones “profundamente políticas” prolongadas “excesivamente en el tiempo” y que se contextualizan en una “manipulación” del Islam. Según dijo, la suma de factores como el “autoritarismo interno”, la falta “completa” de esperanzas y los “fracasos” de sistemas socioeconómicos provoca “un sentimiento profundo de que se trata de una situación que no tiene expectativas de cambiar a corto plazo”.
En su intervención, Martín subrayó la existencia de un “Islam pacífico” y de partidos islamistas que representan opciones reformistas, liberalistas y modernizadoras del marco de esta religión. Así, afirmó que los grupos violentos son “una clara minoría” pero la presencia mediática de estos temas suele reflejar lo contrario, provocando así una “falta de conocimiento” de este mundo.
La directora de Casa Árabe también señaló que “no se debe interpretar” la situación en estos países partiendo de la idea de que factores como el terrorismo o la falta de democratización “son el síntoma y el Islam es la traba”, porque hay muchos problemas de causas políticas que utilizan de forma “interesada” el Islam en dichos conflictos.
“Si no salimos de esa interpretación no entenderemos nada de lo que ocurre en esa parte del mundo y estaremos bloqueándonos y haciéndonos incapaces de contribuir positivamente a la resolución de esos problemas” que, por “egoísmo internacional afectan a todos”, afirmó Martín.
Respecto a la educación religiosa en España, Martín explicó que la cuestión “clave” no es “religión islámica sí o no”, sino que “se debe aplicar el principio de la ley de igualdad para todos”. Es decir, que el debate está en si la sociedad “quiere que la religión esté en la escuela pública o no” y si se decide que esté “tendrán que figurar todas las que tengan una presencia escolar representativa”.
En este sentido se pronunció también Bramon, quien recordó que la oferta de una educación islámica en centros públicos españoles está contemplada por ley desde 1992, aunque criticó que se trate de un acuerdo “firmado pero no cumplido”. A su juicio, parte de la culpa de que no se haya puesto en práctica hasta ahora viene precisamente del lado islámico, que se encuentra “dividido” entre los musulmanes “de toda la vida” y los conversos.

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