miércoles, 16 de septiembre de 2009

La comunidad islámica desconfía de los imanes enviados por Marruecos

Fuente: La Opinión (16/9/2009)

Dos predicadores formados por Rabat recorren Murcia para impulsar un Islam moderado, pero los musulmanes creen que su fin es el control político.
Marruecos ha enviado 23 imanes a España para que los marroquíes reciban "el mensaje adecuado". Dos de ellos han recalado en la Región de Murcia, donde tienen previsto recorrer las cerca de 40 mezquitas diseminadas por la geografía murciana hasta el final del Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes.
La llegada de estos predicadores, sin embargo, ha provocado cierto recelo en la comunidad islámica de Murcia, donde sospechan que bajo la iniciativa se esconde la alargada sombra de Rabat. "Su misión es sólo religiosa, y como religiosos serán bienvenidos -subraya el secretario de la Unión de Comunidades Islámicas en Murcia (UCIDE), Mohamed Reda el Qady-, pero hay que tener cautela para saber exactamente qué pretenden".
Murcia acoge a cerca de 100.000 de los 650.000 musulmanes que viven en España, lo que la convierte en una región 'apetecible' para el gobierno marroquí, que no quiere perder su influencia sobre los marroquíes que viven en el extranjero. De hecho, esta iniciativa no se limita sólo a las fronteras españolas.
Cada año, la Fundación Hassan II -dedicada a los marroquíes que viven en el extranjero- se encarga de seleccionar y formar a varios imanes para que vayan a predicar al otro lado del Estrecho. En 2008, Marruecos envió a Europa a 176 predicadores. Diez de ellos recalaron en España.
Este año, esta cifra ha subido hasta los 23, un salto cualitativo que refleja el interés del ejecutivo alauí por mantener los lazos con quienes han abandonado sus fronteras. El objetivo oficial es que estos imanes difundan un mensaje de moderación religiosa para frenar el avance del radicalismo. Los miembros de UCIDE -que representa la voz mayoritaria entre los musulmanes en España y que mantiene cierta distancia respecto del Islam marroquí-, recelan de este mensaje de conciliación y creen que en el fondo se esconde la voluntad del rey Mohamed VI "de controlar el pensamiento de los marroquíes".

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