viernes, 31 de julio de 2009

Discurso de SM el Rey Mohamed VI con motivo de la Fiesta del Trono


Fuente: Agence Maghreb Arabe Presse (30/7/2009)


SM el Rey Mohammed VI ha dirigido un importante discurso a la Nacion con motivo del décimo aniversario de su accesión al Trono. He aquí el texto íntegro:

"Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros

Querido pueblo, Hoy celebramos el décimo aniversario de Nuestra accesión al Trono, que constituye una ocasión digna de ser un momento fuerte para examinar objetivamente la situación de la Nación y contemplar su futuro. Efectivamente, compartimos el convencimiento de que Marruecos ha conseguido salvar importantes etapas de la construcción democrática y de desarrollo, que vienen a representar un significativo viraje en su historia.

Con espíritu responsable, Hemos de reconocer que las dificultades y disfunciones que han salpicado este proceso, requieren una dedicación seria para poder superarlas y corregirlas, a fin de completar la edificación del Marruecos de la unidad, de la democracia y del desarrollo, así como preparar nuestro país para afrontar los desafíos de una coyuntura mundial cargada de múltiples dificultades y mutaciones.

Así pues, la consecución de tal objetivo es tributaria de la aceleración del ritmo de realización de las obras del desarrollo, consolidándolas con nuevas reformas, y afianzando su gestión con la buena gobernanza.

A pesar de ser largo y penoso este camino, vamos a persistir en Nuestro empeño de seguir hacia adelante con el progreso de nuestro país, estribándonos en los inamovibles valores nacionales constantes, que no cesaremos de actualizar.

Encabezan tales valores la unicidad del Islam sunnita y malequí, cuya modernización institucional asumimos en Nuestra calidad de Emir de los Creyentes. Igual compromiso tenemos para con su espacio científico. El objetivo que deseamos alcanzar con todo ello, consiste en salvaguardar su moderación y tolerancia frente al extremismo y al ostracismo, reforzando la coexistencia de nuestra tolerante religión con las distintas confesiones y culturas.

Con la misma voluntad, velamos por reforzar la unidad de la identidad marroquí, haciendo de la rehabilitación de sus distintos afluentes una rica fuente y una fuerza para nuestra unidad nacional.

Por otra parte, Hemos consolidado la unanimidad nacional en torno a la preservación de la unidad territorial, al proponer la Iniciativa de autonomía, con todo cuanto implica como profundidad democrática y perspectiva magrebí.

Efectivamente, y en consideración de que la Monarquía constituye el eje central de los valores constantes nacionales, Hemos querido marcarla con el sello de la ciudadanía, consolidando el Estado de derecho y de la ley, así como la democracia participativa, la buena gobernanza y la política de proximidad, amén de la justicia hecha con la mujer y los grupos y regiones desfavorecidos. De igual modo, Hemos consagrado su esencia en tanto que Monarquía en total simbiosis con todos los componentes de la Nación, al colocarse por encima de las tendencias y de los grupos, asumiendo la responsabilidad del Trono como adalid y líder que ampara las causas superiores de la Nación y de los ciudadanos, favoreciendo constantemente su progreso.

Así pues, materializando esta orientación, Hemos obrado por que el ciudadano sea el actor, el motor y el objetivo final de toda iniciativa Nuestra así como de todos Nuestros proyectos de reforma y desarrollo.

He aquí lo que explica el que hayamos lanzado la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano (INDH), cuyos resultados iniciales Nos satisfacen del mismo que la fuerza de voluntad Nos anima para hacer frente a las dificultades y obstáculos que se pueden interponer en su camino.

Por ello, Hemos decidido aportar un nuevo impulso a esta obra permanente, sobre la base de Nuestras siguientes orientaciones:

Primero: procurar mayor eficacia y mejores resultados. Para alcanzar este objetivo, invitamos a todos los actores, a la hora de preparar sus proyectos, a tomar en consideración la especificidad, la continuidad y el cruce que dicha Iniciativa posee con los distintos programas sectoriales y planes de desarrollo colectivo.

Segundo: someter necesariamente sus proyectos a la valoración y al control, adoptando las recomendaciones del Observatorio nacional de esta Iniciativa.

Tercero: centrar el interés en los pequeños proyectos, generadores de oportunidades de empleo y de ingresos estables, particularmente en esta difícil coyuntura económica.

Querido pueblo,

Nuestra visión integrada del desarrollo global se basa en la correlación de la elevación de las tasas de crecimiento y la distribución equitativa de sus frutos. También viene motivada por Nuestra voluntad de hacer de la cohesión social el objetivo final del desarrollo humano y de la eficiencia económica.

Efectivamente, Hemos obrado por aportar la infraestructura necesaria para el progreso de Marruecos, lanzando grandes proyectos estructurantes y adoptando ambiciosas estrategias para aquellos sectores que constituyen pilares fundamentales y futuros de nuestra economía, como el turismo, la industria, la vivienda, la energía y los recursos hídricos, además del vital sector de la agricultura, que bien Hemos querido impulsar con el lanzamiento del plan del Marruecos Verde.

De nuevo damos las gracias a Dios por habernos agraciado con un buen año agrícola, merced al cual se han podido paliar los efectos de la difícil coyuntura económica de nuestro país, sobre todo en el mundo rural.

Así pues, gracias a las opciones pertinentes que Hemos adoptado, a la eficacia de Nuestros programas de reforma y a Nuestro afianzamiento de la solidaridad social y espacial, nuestro país, en cierta medida, ha podido hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de una difícil crisis financiera mundial.

Sin embargo, todo ello no debe ocultarnos los desequilibrios estructurales, que ha desvelado esta crisis sin precedentes, agravando algunos de ellos.

Por ello invitamos a proceder a una movilización colectiva de todos los poderes y actores, a fin de enderezarlos, mediando una sólida voluntad e ideando soluciones valientes, que las difíciles exigencias coyunturales imponen, lejos de cualquier ánimo negativo y expectante o de medidas analgésicas.

En este contexto, queremos invitar al gobierno a redoblar sus esfuerzos a fin de materializar planes preventivos, prospectivos y audaces para estimular la economía y facilitar la protección social.

Por otra parte, en la misma medida en que guardamos nuestros valores sagrados religiosos y nacionales, estamos empeñados en que todo el mundo asuma y respete los valores constantes socioeconómicos, que ocupan el centro mismo de la buena gobernanza del desarrollo, que debe ser asumida, en todas las circunstancias, particularmente para hacer frente a las coyunturas críticas.

Así pues, en el ámbito económico, hay que adoptar una permanente vigilancia para hacer frente a las mutaciones económicas internacionales, así como una firmeza para mantener los equilibrios fundamentales, en tanto que fruto de reformas estructurales y de un esfuerzo colectivo de todos los componentes de la Nación, que no deben ser desperdiciados, cualesquiera que fueran las dificultades.

Efectivamente, se han de seguir las vías más apropiadas y eficaces para garantizar el desarrollo socioeconómico, en el seno de una perfecta coordinación y de una valoración permanente de las políticas públicas, así como dentro de la interacción con las mutaciones internacionales y de una apertura positiva sobre la globalización.

Cualquiera que fuera la dimensión de la crisis, no debe ser motivo para una recesión, sino todo lo contrario, ha de ser un estimulante para desplegar mayores esfuerzos, dado que la misma conlleva oportunidades que deben ser aprovechadas, sobre todo mediante iniciativas económicas audaces que se fijen por objetivo consolidar la posición económica regional y mundial de Marruecos.

Con esta finalidad, invitamos a que se produzca una interacción positiva con los distintos planes, a fin de mejorar la calidad y la competitividad del producto marroquí, para así estimular las exportaciones, tomando en consideración las exigencias de la preservación de los equilibrios financieros exteriores así como el esfuerzo que necesariamente requiere la óptima explotación de nuestro capital en los intercambios comerciales.

Por otra parte, la consolidación de un clima económico favorable a la inversión y al desarrollo, requiere asumir una buena gestión de los asuntos públicos, que implica la moralización y la protección de los bienes públicos contra todo género de despilfarro, combatiendo cualquier forma de economía rentista o de privilegios ilegales.

Marruecos, al igual que los demás países en desarrollo, se enfrenta a decisivos y prioritarios retos de desarrollo teniendo presente la necesidad de respetar las exigencias medioambientales. En el marco de este compromiso que tiene asumido, queremos afirmar la necesidad de seguir una política global escalonada y habilitadora, tanto en lo que se refiere a la economía, a la sensibilización como al apoyo recibido de los socios regionales e internacionales.

En este sentido, orientamos al gobierno a preparar un proyecto de carta nacional medioambiental global, que tenga por objetivo la preservación de sus espacios, reservas protegidas y recursos naturales, en el seno de un desarrollo sostenible.

Tendrá también por finalidad la preservación de su patrimonio civilizador e histórico, dado que el medio ambiente representa un capital común de toda la Nación y una responsabilidad compartida entre las generaciones actuales y futuras.

De todos modos, los poderes públicos deben tomar en consideración, en el pliego de condiciones de los proyectos de desarrollo, el elemento de la preservación del medio ambiente.

En otro orden de cosas, una adecuada reforma del sistema de educación, enseñanza y formación, representa la vía decisiva para ganar el reto del desarrollo.

Por ello, todo el mundo ha de ser consciente de que no se trata de una mera reforma sectorial, sino más bien de una decisiva batalla para afrontar este reto vital. La vía que hemos de emprender para ello consiste en elevar el nivel de la investigación y de la creación, habilitando nuestros recursos humanos, nuestro capital fundamental para consolidar la igualdad de oportunidades, forjar la sociedad y la economía del saber y proporcionar el empleo productivo a nuestra juventud.

Paralelamente al ámbito económico, el aspecto social se considera un pilar básico para las obras de desarrollo que lideramos y seguimos sobre el terreno, en todos los rincones del Reino. En este marco consideramos que el afianzamiento de la justicia social representa la base de Nuestra doctrina de gobierno, por lo que invitamos al ejecutivo a cristalizar esta sólida orientación otorgando prioridad a los grupos y regiones más necesitados, con el fin de beneficiarse de las políticas sociales del Estado.

Todo ello requiere una revisión de las políticas seguidas en los distintos ámbitos, enderezando los mecanismos que utilizan, en el seno del respeto a la equidad, a la racionalización y a la eficiencia, afanándose en la búsqueda de soluciones creativas, tomadas con total responsabilidad y valor, lejos de cualquier politiqueo o populismo.

Así pues, en Nuestro empeño de alcanzar los objetivos de estas nuevas políticas sociales, en el marco de un clima sano, invitamos a establecer una nueva Carta social.

Para tal finalidad, insistimos en la necesidad de poner en marcha el Consejo económico y social, en tanto que marco institucional de diálogo y como fuerza de proposición capaz de ayudar a la materialización de esta Carta, al servicio del desarrollo de nuestro país y del progreso de su proceso de reforma, habilitándole para hacer frente a las difíciles coyunturas así como a seguir beneficiándose de la confianza que en el mismo tienen depositada nuestros socios, y consolidar su atractividad ante los inversores y competencias.

En este sentido, y con el objeto de afianzar la cohesión social a través de la solidaridad espacial, invitamos al ejecutivo a elaborar una nueva estrategia que busque mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las zonas montañosas, promoviendo sus potencialidades económicas, culturales y medioambientales.

Tenemos la certidumbre de que todos los marroquíes tomarán parte en la edificación y afianzamiento de un modelo de sociedad solidaria y equilibrada, tal y como es Nuestro deseo, alentados en ello por el patriotismo comprometido, el trabajo serio y la confianza en sí.

De este modo, Hemos de expresar Nuestro aprecio y estima hacia nuestros ciudadanos en el extranjero por el sólido aferramiento que siempre han manifestado hacia su Madre Patria. Así pues, y a pesar de los efectos de la crisis económica mundial, la vinculación a su país de origen no ha hecho sino reforzarse y las visitas familiares proseguirse de manera constante.

Por ello, invitamos al gobierno a seguir velando por su situación, tanto dentro como fuera de nuestro país.


Querido pueblo,

La buena gobernanza representa la piedra angular del edificio democrático y de desarrollo. En este sentido, nuestro país ha logrado, con los últimos comicios locales, franquear una nueva etapa en el proceso de afianzamiento del ejercicio democrático normal, especialmente a través de la consolidación de la representación femenina en los consejos comunales.

Nuestro objetivo final no es otro sino conseguir que Marruecos pueda relevar el desafío del desarrollo local y regional; un objetivo que seguirá supeditado a la existencia de elites cualificadas.

Así pues, invitamos a los electos locales a asumir la responsabilidad que les incumbe, respondiendo a las acuciantes necesidades cotidianas de los ciudadanos, a través de proyectos realistas que implican un acercamiento a los mismos y la buena gestión de sus asuntos, privilegiando el interés general y sumando los esfuerzos propios a aquellos consentidos por los actores productivos y asociativos así como por los poderes público; todo ello en el marco del pleno respeto de la ley por todos, y del resuelto y permanentemente rechazo a cualquier violación de la misma.

En el marco de Nuestra determinación de promover la gobernanza territorial, Hemos decidido lanzar una importante obra de reforma, estableciendo una regionalización avanzada, que queremos sea un paso cualitativo en el proceso de la democracia local.

Para tal finalidad, en breve procederemos a la instalación de la Comisión consultiva para la regionalización, esperando que presente en los próximos meses, a Nuestra Alta Apreciación, la concepción general de un modelo marroquí de regionalización avanzada.

Tal regionalización será desempeñada por consejos democráticos en el marco de la armoniosa distribución de las competencias entre el centro y las regiones.

De igual modo, la invitamos a reflexionar detenidamente sobre el modo de hacer de nuestras provincias del sur, un modelo de regionalización avanzada, a fin de consolidar la gestión democrática de sus asuntos locales y habilitarlas para asumir mayores competencias.

Paralelamente, instamos al gobierno a acelerar la elaboración de una Carta acerca de la desconcentración administrativa, dado que constituye un requisito indispensable para cualquier regionalización eficiente, además de representar una superación de las anquilosadas mentalidades centralizadoras.

En este sentido, consideramos que la regionalización avanzada y la amplia desconcentración vienen a constituir el verdadero campo de pruebas que nos permitirá seguir adelante con el proceso de reforma y modernización de las estructuras estatales.

Conscientes de que la buena gobernanza no puede prosperar sin una profunda reforma de la justicia, te dirigiremos próximamente, si Dios quiere, querido pueblo, un Discurso en el que anunciaremos la puesta en marcha de tal reforma, una vez que Nuestra Majestad haya recibido las conclusiones de las amplias consultas llevadas a cabo al respecto.


Querido pueblo,

Con idéntico espíritu de renovación, Hemos obrado por aportar un fuerte impulso a nuestra diplomacia, erigiéndola sobre principios sólidos y decididos, una orientación realista y unos mecanismos eficientes, con el objeto de alcanzar resultados tangibles.

La finalidad que con ello se busca no es otra sino la de movilizarse en defensa de la causa sagrada de la unidad territorial del Reino y de los intereses supremos de nuestro país, consolidando su resplandor regional e internacional y favoreciendo su desarrollo a través de una diplomacia económica.

Asimismo, Hemos querido aportar un nuevo espíritu a nuestra diplomacia, sobre la base de una interacción de nuestras políticas nacionales con la agenda internacional, reubicándola esencialmente en seis grandes espacios.

En primer lugar figura Nuestro sólido compromiso de edificar una Unión Magrebí estable, integrada y próspera. He aquí la contribución de nuestro país para reunir las condiciones favorables a la puesta en marcha de la acción magrebí común, en tanto que opción estratégica para la consecución de los objetivos del desarrollo integrado al que aspiran sus cinco pueblos y responder a las condiciones requeridas para el establecimiento de partenariados regionales, en una era marcada por la constitución de bloques internacionales.

Efectivamente, queremos manifestar Nuestra sincera voluntad de normalizar las relaciones marroquí-argelinas, sobre la base de una edificadora visión de futuro, que supere las posturas caducas y contrarias al espíritu de apertura propio del siglo XXI, sobre todo frente a la obstinación de las autoridades argelinas de mantener cerradas, unilateralmente, las fronteras terrestres.

Esta lamentable posición es totalmente contraria a los derechos básicos de dos pueblos vecinos y hermanos en el ejercicio de sus libertades individuales y colectivas en lo que se refiere a la circulación de personas y al intercambio económico.

Así pues, con el mismo espíritu magrebí seguiremos consintiendo nuestros constantes esfuerzos y nuestra colaboración para apoyar los edificantes esfuerzos desplegados por la ONU a fin de alcanzar una solución política, consensuada y definitiva al diferendo regional en torno a la marroquidad de nuestro Sahara.

Así pues, reafirmamos nuestro aferramiento a la valiente iniciativa de autonomía, cuya seriedad y credibilidad han sido reconocidas internacionalmente; una iniciativa basada en fundamentos que garantizan los derechos humanos y buscan la reconciliación y el reencuentro de todos los hijos de nuestro Sahara marroquí.

En el mismo sentido, la edificante dimensión magrebí y regional de tal iniciativa, busca levantar los desafíos de desarrollo de la región y garantizar el progreso y la prosperidad al conjunto de sus habitantes.

Con idéntico empeño continuaremos desplegando nuestros esfuerzos en aras de afianzar los vínculos de fraternidad árabe e islámica, ya sea confiriéndoles un efectivo contenido económico y de desarrollo, o a través de nuestra constante defensa de las causas justas de nuestra nación.

En este sentido, destaca la acción que llevamos a cabo, en Nuestra calidad de Presidente del Comité Al Qods, a favor de la salvaguarda de su identidad y de su estatuto como capital del Estado palestino independiente y totalmente soberano, reafirmando Nuestra adhesión a la unanimidad fraguada en el seno de la comunidad internacional en trono a la visión de dos Estados.

Asimismo, saludamos el compromiso de la Administración americana de hallar una solución justa, con los requisitos y concertaciones necesarios para alcanzarla.

El tercer espacio consiste en la efectividad de la solidaridad y cooperación del Reino con los países africanos hermanos, especialmente con los vecinos países del Sahel. Nuestro país se halla empeñado en establecer con los mismos, verdaderos partenariados, basados en intereses comunes y en la consecución del desarrollo sostenible.

Para tal propósito ponemos a su disposición nuestra experiencia y pericia en la realización de proyectos estructurantes y de desarrollo humano, en tanto que ejemplo de cooperación entre los países del Sur.

En el marco de nuestro empeño de poner en marcha, de manera óptima, el Estatuto Avanzado que distingue nuestro partenariado con la Unión Europea, invitamos al conjunto de los actores nacionales a conjugar sus esfuerzos y a preparase para ganar sus retos así como aprovechar las oportunidades que ofrece en los diferentes ámbitos.

Paralelamente, debe continuar la seria colaboración a fin de ganar los nuevos retos regionales, entre los que se cuentan la puesta en práctica de la ambiciosa iniciativa de la Unión por el Mediterráneo.

En el mismo contexto, ha de continuar la diversificación de nuestros partenariados y el desarrollo de nuestras destacadas relaciones con las diferentes partes del mundo.

En el mismo sentido, para completar Nuestra visión global de la acción diplomática, se ha de afianzar eficazmente nuestra participación en la agenda multilateral, y en la resolución de las cuestiones planetarias.


Querido pueblo,

Con ocasión de esta histórica efemérides, queremos renovar Nuestro sólido compromiso de seguir dirigiendo tu destino, fieles a la bay´a, o pacto de pleitesía, intercambiada entre nosotros. De igual modo, animados por la misma ambición y con sincera determinación y clarividencia, queremos reiterar el firme compromiso de redoblar los esfuerzos a fin de que nuestro proceso de desarrollo alcance su máxima velocidad.

Para ello nos valemos de la sólida cohesión entre el Trono y el pueblo así como de la movilización de todas las energías ante los desafíos, fomentando nuestro afán de trabajar y nuestra confianza en el futuro, fieles en ello a la virtuosa memoria de Nuestro Venerado Abuelo y de Nuestro Llorado Padre, Sus Majestades los Reyes Mohammed V y Hassan II, Dios tenga en Su Santa Misericordia.

Por otra parte, queremos expresar toda la consideración a las Fuerzas Armadas Reales, a la Administración territorial así como a todas las fuerzas públicas de la Gendarmería Real, Seguridad Nacional, Fuerzas Auxiliares y Protección Civil, por la labor que desempeñan a favor de la salvaguarda de la integridad territorial, y de la seguridad y estabilidad nacionales.

Con una sincera y afectuosa plegaria emanada de lo más profundo de tu Primer Servidor, queremos implorar al Todopoderoso que rodee con Su protección a todos los marroquíes así como a sus familias, estén donde estén, y que colme a este pacífico país con todas sus gracias y beneficios.

De igual modo, me dirijo a Dios Supremo y Todopoderoso, para que culmine con pleno éxito los loables esfuerzos desplegados por todo marroquí, sea hombre o mujer, tanto dentro como fuera de nuestro país, aportándoles la felicidad y cumpliendo sus deseos. Dios quiera que nuestra acción colectiva proporcione a nuestro querido país perpetua unidad, estabilidad, progreso y prosperidad.

“Allah es el mejor Señor y el mejor defensor”.

“Di: Este es mi camino. Llamo a la adoración de Dios, basado en una clara visión, tanto yo como los que me siguen” (Sagrado Alcorán). El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias, sean con vosotros".

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